May 26, 2010
¡Ah el inconformismo!

La sociedad guatemalteca vive sumergida en un inconformismo total. No le gusta nada, no le agrada nada y por lo tanto, no apoya ni ayuda en nada.

Es triste y complicado. Triste porque ese inconformismo nos mantiene en una crítica, no objetiva, hacia todo lo que se pone frente a nuestros ojos. Complicado porque para quienes queremos cambiar Guatemala nos topamos con un muro a cada minuto que nos detiene, pero que con todas nuestras fuerzas intentamos derribar.

Aclaro algo, está el inconformismo positivo y el negativo (clasificación que yo he hecho). El positivo es aquel que te empuja a salir de tu “conformismo mediocre” para poder ser mejor. Mientras que el negativo es el que no te deja hacer nada pero tampoco deja que los demás hagan algo.

Haz algo raro hoy y verás como todos te voltearán a ver con mala cara y señalarán sin piedad tus actos. No hagas nada fuera de lo normal y de todos modos harán la misma cara y los mismos señalamientos.

¿Qué pasa? ¿Qué tanto puede haber en nuestra cabeza para que nada nos guste o para que todo nos repugne?

Y esto, esto es lo que nos mantiene estancados. Nada tan cierto como la historia de los cangrejos guatemaltecos, aquellos que cuando veían que uno estaba por salir del recipiente, lo agarraban y lo regresaban al fondo. No nos gusta estar en el fondo, pero tampoco que alguien salga para ver que hay afuera que nos pueda ayudar… así seguimos siendo… ojalá que no por mucho tiempo más.